¡Es terrible, pareciera que los días se vuelven aún más fríos cuando uno de los nuestros nos abandona, por cierto, después de haber compartido tantas jornadas con personas que ya no estarán, despedir amigos se ha vuelto muy difícil, sobre todo cuando con ellos nos queda el recuerdo de haber compartido risas, anhelos, luchas durante tantos años…se van, pero dejando una profunda huella en nuestros corazones, pero vaya como cuesta! Nos queda el consuelo de saber que, aunque la pena es fuerte atesoraremos por siempre en nuestros corazones los mejores momentos vividos, soy un convencido de que todos ellos nos demandan que sigamos adelante, que, aunque cuesta arriba, vale la pena seguir viviendo, señora Irma, la Asociación de Auxiliares jamás la olvidara…
Gracias por su cariño.

